Criterios
deontológicos de intervención en vidrieras históricas
Los criterios deontológicos aplicados en la conservación
y restauración de vidrieras históricas son,
en líneas generales, los mismos que rigen para cualquier
otro soporte artístico. Las normas aquí expuestas
son tan sólo unas recomendaciones de carácter
general a tener en cuenta, por lo que es aconsejable la lectura
de las principales cartas deontológicas de intervención
en Bienes Culturales que se ofrecen en esta sección.
Trabajo interdisciplinar:
La intervención sobre bienes culturales debe ser enfocada
como una actividad en equipo. Todo el proceso de intervención
y todas las decisiones adoptadas deberán ser supervisados
y aprobados por un equipo de profesionales en áreas
afines, suficientemente formados y experimentados, como pueden
ser arquitectos, historiadores del arte, restauradores titulados,
químicos, biólogos, etc., así como por
los propietarios.
Investigación
y estudio:
Toda intervención en Bienes Culturales debe ir precedida
de un riguroso estudio de los aspectos más importantes
de la obra. Estos incluyen el estudio de los aspectos histórico-artísticos
y material-técnicos. El proceso de restauración
constituye una ocasión histórica excepcional
e insustituible para el estudio detallado de la obra. Los
resultados más relevantes de este estudio deben ir
incluidos en el Informe Final de la intervención y,
de considerarse necesario, ser publicados.
Respeto y preservación de todos los valores
intrínsecos de la obra
Estos valores incluyen tanto los originales como a los adquiridos
por la obra con el paso del tiempo. Pueden ser de tipo artístico,
estético, iconográfico, documental, histórico,
pedagógico, científico, económico, devocional,
etc. El entendimiento, la conservación y el respeto
por estos valores intangibles de la obra es una tarea de la
mayor importancia y debe ser responsabilidad de todos los
miembros del equipo encargados de la restauración.
Respeto y preservación
de todos los elementos materiales que conforman la obra
Estos materiales incluyen el vidrio, las capas pictóricas,
la red de plomo (también cinta de cobre u hormigón),
las estructuras metálicas y el marco de piedra o madera.
La conservación y respeto por estos elementos materiales
es responsabilidad del restaurador y su eliminación
o deterioro puede suponer un grave daño a los valores
anteriormente mencionados.
Criterio de mínima
intervención
Todo método o producto conlleva un riesgo potencial
para las vidrieras cuyo efecto puede a menudo no ser perceptible
hasta pasados unos años. Es preferible saber parar
a tiempo y optar por una restauración prudente y contenida,
dando prioridad a una conservación adecuada de la obra.
Asimismo, la restauración excesiva de una obra puede
provocar daños irreversibles que le hagan perder gran
parte de sus valores originales o adquiridos.
Criterio de máxima
reversibilidad
Todo método, tratamiento o producto utilizado debe
poder ser fácilmente eliminado en un futuro y sin ocasionar
daños a los materiales originales. Si desconocemos
el comportamiento de algún producto o la efectividad
de algún método a largo plazo, es preferible
optar por otro más seguro.
Reintegración
de lagunas
Este es uno de los aspectos más delicados en toda intervención.
Debemos detenernos allí donde carezcamos de documentación
y comience la hipótesis y la inventiva. Todas las nuevas
adiciones deberán guardar una armonía y equilibrio
en color, tono, textura, material, forma y escala con respecto
a los materiales originales y deberán estar firmadas,
datadas y ser reconocibles sin dificultad. Deberán
asimismo mantenerse en un discreto segundo plano sin llegar
a destacar más que el original.
Limpieza
Este es otro aspecto muy controvertido de la restauración.
Por tanto, y como regla general, la limpieza de una vidriera
debe ser adoptada, en un primer lugar, como una medida de
conservación, cuyo objetivo es el de detener o al menos
ralentizar el proceso de deterioro originado por la presencia
de capas de suciedad o productos de deterioro y, en segundo
lugar, como un intento de recuperar translucidez. Todo tratamiento
de limpieza es irreversible y debería ir precedido
de la realización de pruebas de limpieza discretas,
puntuales y representativas, comenzando gradualmente por los
métodos menos dañinos y avanzando, de ser necesario,
hacia aquellos potencialmente más agresivos. Antes
de cualquier limpieza, hemos de prestar especial atención
a la posible presencia de pinturas en frío o desprendidas
y pátinas de envejecimiento e inscripciones.
Nuevos materiales
El uso y la aplicación de nuevos y modernos materiales
en la obra debe ir precedido de un profundo conocimiento sobre
sus propiedades, comportamiento y longevidad. Los nuevos materiales
introducidos en la obra deben ser compatibles física-,
química- y estéticamente con los originales,
no ocasionarles daño alguno, ser reversibles, adaptarse
a ellos en la medida de lo posible y no deteriorarse más
rápidamente que éstos.
Documentación detallada del proceso de intervención
La documentación escrita detallada de todos los métodos,
materiales y productos utilizados durante el proceso de intervención,
así como la documentación gráfica y fotográfica
del proceso de intervención y del estado de la obra
antes, durante y después de la intervención
es una tarea necesaria e ineludible que aporta una información
de gran valor. La correcta conservación de esta documentación
es asimismo responsabilidad del restaurador.
Conservación
preventiva
La correcta conservación de toda obra es un aspecto
prioritario y preferente a la restauración de la misma.
La medida de conservación más eficaz es, hoy
por hoy, la protección de la obra mediante un adecuado
sistema de acristalamiento exterior del tipo isotérmico,
cuyo correcto funcionamiento debería ser supervisado
regularmente. Asimismo, es importante el control de todos
los posibles factores de deterioro, como la intensidad de
los rayos UV e IR procedentes de la luz natural o artificial,
la presencia de gases contaminantes, los niveles de temperatura
y humedad, la ventilación en el edificio, etc.
Mantenimiento e inspecciones regulares
Toda vidriera histórica debería ser sometida
a una inspección de control y mantenimiento regular,
a fin de corregir a tiempo cualquier anomalía que pudiera
presentarse y evitar que el daño vaya a más.
Estas inspecciones, que deberían ser realizadas por
expertos en la materia, son la manera más eficaz para
garantizar una mejor conservación de la obra y evitar
de esta forma restauraciones innecesarias.
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Enlaces con las principales
cartas sobre C&R
Líneas directrices para la
conservación de vidrieras históricas
ICOMOS – CVMA, Ámsterdam,
1989
Líneas Directrices para la
Conservación y Restauración de vidrieras (Segunda
Edición)
CVMA - Nuremberg, 2004
La
Carta de Atenas (Carta del Restauro)
I Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos
en Monumentos Históricos, Atenas, 1931.
Primer Protocolo para la Protección de los Bienes
Culturales en caso de Conflicto Armado
La
Haya, 1954
La
Carta de Venecia
II Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos
en Monumentos Históricos, Venecia, 1964.
Carta
Europea de Patrimonio Arquitectónico
Consejo
de Europa, Bruselas, 1975
Declaración
de Ámsterdam
Consejo
de Europa, Ámsterdam, 1975
El
Conservador - Restaurador: una definición de la profesión
ICOM, Copenhague, 1984
Ley
del Patrimonio Histórico Español
Consejo
del Patrimonio Histórico, 1985
Real
Decreto de la ley de desarrollo parcial de la ley de 1985
Consejo
del Patrimonio Histórico, 1986
Código
de ética profesional para museos
ICOM,
Buenos Aires, Argentina, 1986
Guidelines
for education and training in the conservation of monuments,
ensembles and sites
ICOMOS,
Colombo, Sri Lanka, 1993.
Segundo
Protocolo para la Protección de los Bienes Culturales
en caso de Conflicto Armado
La
Haya, 1999
La
Carta de Cracovia
Comisión
Europea, Cracovia, 2000
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